Inicio > Uncategorized > ADIÓS, TWITTER MÍO! (Última Parte de EL ESPEJO DE MIRRA)

ADIÓS, TWITTER MÍO! (Última Parte de EL ESPEJO DE MIRRA)

ADIÓS,TWITTER MÍO! (Última Parte de EL ESPEJO DE MIRRA)

En los modernos espejos (no más agua plácida en estanques, no más azogue, no más vidrio, pero sí, curiosamente, una síntesis modificada para no alejarse tanto y poder seguir siendo: cristal líquido) que – conceptualmente y por las patéticas razones de las lágrimas que ya no son la figura de su forma sino la única emoción posible que provocan en un espectador analítico de sus causas y consecuencias- he dado en llamar, comprensivamente: El espejo de mirra… los dos principales problemas, especialmente para los artistas, quienes en un intento de difundir nuestro arte acabamos por colocarnos, mucho más que el hombre común, en el objetivo de la mira de la opinión pública y en forma mucho más susceptible a sus comentarios, son dos:

1) La opinión pública no es ya más el compendio o reflejo de la suma de las opiniones de los individuos, sino la opinión de los medios, que ha acabado por sustituir a aquélla, o por conformarla. De este modo, los modernos medios masivos de comunicación “informan” lo que la gente piensa u opina, acomodándolo  a sus propios intereses económicos y políticos, o -más sutil y contundentemente- influyen en la gente aquello que ésta  debe pensar, imbuyen ideologías, dictan tendencias y modas, establecen “valores” y señalan rutas y procedimientos conceptuales, y físicos, para que el hombre de la calle camine por ellos como oveja dócil tras la pastura, por los campos del Señor…

Lo he dicho y lo repito: Desde que las noticias se convirtieron en artículo de consumo…, dicho de otra forma: Desde que, por primera vez en la historia, dos diarios (periódicos) compartieron la misma época y el mismo territorio, inaugurando la “libre” competencia en el novedoso artículo para consumo humano (en forma de noticia, dato, opinión, primicia , etc.), el asunto se amoló. A partir de ese momento el hombre común pudo estar seguro de que no leería necesariamente la verdad en “La Gazeta de Phoenix o “La Crónica de San Francisco”, el ” Journal de París” o “El Diario de Veracruz”, sino una “versión” de la misma -maquillada, interpretada, corregida, aumentada, e incluso distorsionada– con la que determinado diario en especial trataría de vender más que sus competidores, o de quedar mejor “parado” y relacionado con los poderosos políticos e industriales en turno.

Para alguien que se deje llevar por las falacias del moderno capitalismo y quiera cándidamente creer en la supuesta “democratización de los medios”, y en el supuesto acceso a los mismos por parte del hombre masa, el de la calle, el insignificante, pues…, no hay más que señalarle -entre muchas otras cosas- que la tal “democratización” sólo es una forma más (como el alcohol, como las drogas, etc.) en que el Estado le coloca al individuo la zanahoria por el frente, para que, como asno inconsciente y obstinado, camine tras sus espejismos, y proyecte en sus comentarios por Internet, únicamente: sus frustaciones, fobias, ignorancia, estulticia, inseguridades y carencias, de la forma más “segura” para los mediocres sin valor moral ni intelectual alguno: El anonimato del que tira la piedra y esconde la mano.

Nada de incidencia verdadera en la realidad, ni de influencia decisiva en los hechos ni de cambio alguno promovido por seres que creen que realmente participan, cuando en realidad sólo colaboran a engrasar los ejes o tapizar los caminos para que la maquinaria siga adelante y les siga pasando por encima.

2) La omnipresencia, en la vida daria del hombre actual, de los medios que son el moderno espejo en el que se refleja e indentifica, es tal, que resulta difícil sustraerse de la información que le presentan. En el caso de los artistas, la problemática es mayor, pues en nuestro afán de dar a conocer al público nuestras obras, buscamos ansiosamente las “opiniones del público” para saber si ya nos escucharon, nos vieron, nos leyeron, y qué opinaron. Si estamos conscientes de las mentiras mediáticas, también es cierto que necesitamos psicológicamente la retroalimentación informativa de cómo va avanzando nuestra creación artística y el conocimiento de ella por parte de la gente.

En mi caso, el asunto es más complicado: Estoy consciente de las mentiras mediáticas, trato de sustraerme tanto del acoso de los medios cuanto de la “información” mía contenida en ellos; trato de vivir como un buen samaritano en tiempos de Belén, o de Caravaggio, o de César Vallejo (épocas, todas, mucho menos contaminadas por la “información”), de decir, de una vez por todas: “Adiós, Twitter mío!”…, pero necesito, a la vez, saber si mi nuevo CD “CÓMO PASA EL TIEMPO…!, ya fue escuchado, si lo compraron en Los Ángeles, si en algún programa de Miami dieron la noticia de que acabé de grabarlo y está a la venta, si al público le están gustando mi música, mis nuevas canciones, mis arreglos y mi nueva producción discográfica…

Y acabo por caer en la tentación: enciendo la radio, prendo el televisor, entro a facebook, MySpace, YouTube, Twitter, estirando de esa forma la mano para tomar del árbol prohibido la manzana, fruto del “conocimiento”…, e invariablemente acabo por morderla, para recibir mi castigo ipso facto: No hay una imagen mía reflejada en el moderno espejo de mirra, no estoy ahí, estoy en otro lado; soy el que no soy; busco en sus ángulos y extremos y no encuentro ni mi imagen, ni mi música, ni mi grupo, ni lo que hago realmente…; sólo, invariablemente, encuentro la imagen que los medios construyeron sobre mí, con la que han ganado y siguen ganando muchísimo dinero, y que la gente ha comprado con inconciencia,  obstinación e ingenuidad supinas, aquélla de el mismo de siempre, al que se obstinan en “recordar”, reconstruir y reinventar cada día -ya a la manera de las modernas leyendas urbanas- para acallar y manejar sus hipocresías, para exteriorizar sus miedos, inseguridades, sus deseos inhibidos, y para proyectar sus anhelos y sueños de grandeza: el de El Clan.

Ante la imposibilidad de sustraerme del todo a los opresivos medios, de aislarme, de decidir no verme ya más en “el espejo”, seguiré haciendo mi música, componiendo mis canciones de manera obsesiva, escribiendo mis arreglos, cantando mis letras, declamando mis poemas…, una y otra vez, hasta morir; tal vez un día de estos la gente comience a fijarse en eso, y el espejo me devuelva -por fin- la imagen de lo que realmente soy.

  1. Jesús
    marzo 8, 2010 en 10:50 pm

    Yo digo, Sergio, que ese espejo donde no te gusta ver tu distorsionado reflejo, es el mismo que nos ha permitido conocerte… Gracias a el hemos podido acercarnos a tí y te ha permitido a tí acercarte a nosotros para invitarnos a escuchar “tu música”.

    No huyas de el, al contrario, me parece un excelente medio para que más y más gente te conozca y te escuche. Créeme que si no fuera por este medio, jamás hubiera conocido Nomás para vivir, ni Puede morirse ahora comandante, ni Amaneceres ni ninguno de tus poemas.

    Así ke.. think about it!

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: