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A QUÉ VAMOS AL MUNDIAL DE FÚTBOL?

A QUÉ VAMOS AL MUNDIAL DE FÚTBOL? A casi lo mismo a que vamos a cualquier evento internacional: A hacer bulto.

El buey, cuando es becerrito,

o -por genes- debilucho,

tiene un destino fatal:

ni por hacer mucho ruido

ni escandalizando mucho

ni por dar muchos mugidos

se convierte en semental!

Amo a mi país, soy mexicano de nacimiento y de corazón y por ningún motivo me gustaría ser considerado traidor a la Patria; por ello me abstuve durante los días pasados -a la vista del entusiasmo desmedido tras el triunfo sobre Francia- de externar mis comentarios críticos o mis predicciones respecto a lo que pasaría frente a Argentina; era, simplemente, momento para la unidad, y para hacer causa común: Si no te subes, no me jodas...

Pero ha llegado el momento que inevitablemente vendría a acomodar las cosas, y el momento de decirlas sin ser considerado por ello detractor, ni “ave de mal agüero“: Ni somos efectivos en el fútbol a nivel mundial, ni una victoria sobre Francia significa mucho, ni tenemos la estructura para echar campanas al vuelo por ganar uno que otro partido importante, entre selecciones, de cuando en cuando. Ni por “echarle ganas” o cambiar, a positiva, nuestra mentalidad, va a mejorar el nivel del fútbol mexicano. Lo dicho: No por mucho dar de brincos, te conviertes en canguro.

O más determinantemente: El que nace pa’ maceta, del corredor no pasa.

Ni pasará.

Tres cosas me deprimen y me parecen patéticas y dramáticas sobremanera en estas debacles reiteradas cada cuatro años, de nuestro fútbol: 1) La falta tan absoluta de valores y puntos de referencia, la carencia de logros en nuestras actividades como mexicanos a nivel mundial, y la chaparrez de nuestra situaciónexistencial en general, que provocan que cualquier mínimo resultado positivo -que en cualquier país civilizado sería recibido dentro de sus proporciones adecuadas y correspondientes- sea motivo, en nuestro caso, de jolgorio nacional, aglomeraciones en torno a los monumentos de los héroes, y canonizaciones prontas para aquellos entrenadores, aguadores y jugadores que fueron capaces, simplemente, de hacer lo que era su natural y mínima responsabilidad; 2) Que no tengamos -ni estemos por tenerla (no se alcanza a percibir en el horizonte su aproximación)- una estructura deportiva consistente, consecuente y coherente que nos permita generar verdaderas camadas y generaciones de atletas y deportistas competentes; y 3) Que las grandes empresas comerciales, empresariales y mediáticas perpetúen en la pobre gente carente  e ilusa, la mexicana ilusión de que “echándole ganas” y “creyendo que sí se pudo” se puede llegar a ser campeón del mundo, colocando de paso y para ello en las pantallas del cine y la televisión,  y en los medios de comunicación en general, los convenientes anuncios y mensajes distractores para que la gente hambreada y sin educación piense que es verdaderamente trascendente, y lo más importante para nuestro país, ganar el próximo juego del mundial. (Desde la comodidad de su puesto y la tranquilidad de su posición de vocero de los reales intereses de sus contratantes, Ciro Gómez Leyva se aventó la puntada absurda de decir que México era un país más feliz tras el triunfo sobre Francia (!)).

Y ahí es donde radica lo más deprimente de esta situación: A los poderosos de este país les conviene que nuestro pueblo se ilusione y emocione hasta el paroxismo y  siga pensando cada cuatro años en ganar la Copa del Mundo, en vez de tomar conciencia y se preocupe por cambiar las terribles situaciones socioeconómicas en que vivimos, mismas que evitan -entre muchas otras cosas y en muchas otras áreas como el Arte, la Ciencia, etc.- que nuestro país tenga la infraestructura adecuada, justa y conveniente,  para salir del agujero. Todo no es más que un circo distractor que le influye a la gente sueños guajiros para que -como ocurrió durante la derrota de ayer ante Argentina- la gente de la calle y, lo que es peor, los niños, acaben llorando porque perdimos un partido y no porque padezcamos esta terrible crisis social en la que más de 50 millones de mexicanos viven en la pobreza extrema. Válgame Dios!

Siempre será mejor para el Gobierno tener a miles de mexicanos en el Zócalo, pintarrajeados y emotivamente comprometidos con el resultado de un partido…, que ahí mismo, pero en un mitin, protestando todos juntos contra lo que pasa en nuestro país.

O no?

Más canciones, textos, poemas, CD’s y libros de Sergio Andrade en:

                                   http://sergioandradeonline.com

 

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