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LAS TRIBULACIONES DE UN DINOSAURIO EN EL UNIVERSO DIGITAL

LAS TRIBULACIONES DE UN DINOSAURIO EN EL UNIVERSO DIGITAL

Yo, de bebé...

Confieso que soy un dinosaurio, y no sólo porque al caminar bajo el sol al lado de una pared vea una sombra parecida a las de ellos que me sigue tenazmente, sino también porque, en veces, me subo a la azotea de mi casa -ésa de la que casi me caigo por andar de equilibrista INVULNERABLE al hacer mi ya famoso antivideo– , contemplo el mundo moderno en que se convirtió mi entorno de juventud, y hago memoria de cómo era mi vida, y al ver el sol ponerse tras las montañas violetas de las lomas verdes, hasta se me llega a figurar que es un sol virtual, de pantalla de cristal líquido. Así de amolado estoy, así de sorprendido me quedo cuando me doy cuenta cómo ha pasado el tiempo; así de cambiado está mi pensamiento que era, hace años pura y simple inocencia tecnológica e informática.

El año pasado, cuando tuve la intención de volver a grabar, busqué, desencanchado, estudios de grabación adecuados para mi proyecto, caminé calles de smog y aceras rotas para llegar a habitaciones de 2 x 3 metros en las que difícilmente cabíamos yo y mi humanidad (ni qué decir mi piano de cola…), y cuando preguntaba yo que dónde estaba el equipo periférico… no, perdón… que dónde estaba el Estudio… los jóvenes in charge me respondían con una candidez asombrosa y una duda gigante en su mirada incomprensiva: “Éste es…! Esto es… el Estudio!”

Yo, de adolescente, cuando grababa "multipistas" en cassette!

Pasaron semanas, hasta que pude llegar a comprender en mi diminuta cabeza de dinosaurio, lo que significaba el concepto home studio. Que queden para otra ocasión los pormenores de otras de mis tribulaciones, como aquélla del uso eterno, omnipresente, hasta la saciedad e inevitable (“Por Dios! Cómo vamos a grabar sin click? Nos perderíamos en las mares tormentosas del destiempo musical…” -me decían los Ingenieros de este mundo desdinosauriado-) del click (claqueta); del uso de las modernas técnicas digitales de “corrección”  de tiempo, afinación, etc.; de la utilización de la comodísima pero peligrosa edición digital; etc., pues nos faltaría espacio, y por ahora baste decir que mi mayor tribulación es no poder cansarme de admirar en lo que llegó a convertirse aquel mi mundo en el que estaban en mi dormitorio una máquina mecánica de escribir Olivetti, sobre la mesa en que hacía mis tareas; un poco hacia la esquina de la misma un rollo giratorio de tarjetas de cartón blanco en las que estaban apuntados los teléfonos y direcciones de mis amigos y conocidos; una fotografía de mi novia enmarcada en dorado y cristal que -obvio- no se movía para dar paso a otras más, como en las modernas pantallas de fotos digitales; una grabadora de cassette de forma rectangular, casi del tamaño de una caja de zapatos, con controles de rewind y fast forward que parecían sacados de una película de Tin Tan, Wolf Ruvinsky y Frankenstein; y en mi buró, al lado de mi cama: un teléfono color La Lechera con un disco enorme con agujeros para meter los dedos y marcar…, teléfono que -por supuesto- sonaba con el mismo ring…ring…ring… obsesivo de siempre y al que no era posible de ninguna forma programarlo para que,  en lugar del molesto ring, sonase -digamos- la parte del piano machacón de A day in the life de The Beatles.

Hoy, sentado ya en la azotea y viendo correr las nubes hacia la noche, puedo escuchar, azorado, que mi teléfono, al lado, timbra anunciándome una llamada con el tricordio folkloricón de mi canción INVULNERABLE, y si quiero, puedo hacer que pasada la medianoche timbre dulcemente con el piano tierno de mi canción PIANO…, pues ya es posible en este mundo, en mi mundo actual, hacer que nuestros teléfonos “timbren” con lo que nos venga en gana! (Y soy feliz de que mi nueva música pueda ser comprada y bajada ya de iTunes, de Napster y de las mayores tiendas de música digital en el mundo, en la forma de tonos (ringtones) musicales con fragmentos, detalles y frases de mis canciones…- cosa que ni en mis sueños más guajiros de adolescente podía habérseme ocurrido!-). Cuando veo cómo ha avanzado la tecnología en el mundo, doy  gracias a Dios y soy feliz  de que me haya tocado vivir en esta época, aunque a la mañana siguiente, mi sombra, por las calles, vuelva a recordarme que soy un dinosaurio.

(COMPRA YA EN iTunes http://itunes.apple.com/mx/album/sergio-andrade-sus-ringtones/id407127327 y en las mayores tiendas de música digital por Internet, los TONOS (Ringtones) de las 22 canciones del CD Doble CÓMO PASA EL TIEMPO…! de SERGIO ANDRADE; desde CARO…hasta XO-PIM-POM…, desde NOMÁS PARA VIVIR…hasta INVULNERABLE, desde RUMBA YA…hasta AMANECERES, desde PIANO…hasta UNO SOLO LOS DOS y UNO SALE DE CASA! Y OTRAS MÁS!!!!!)

LETRA DE LA CANCIÓN  “CÓMO PASA EL TIEMPO” (L. y  M. Sergio Andrade)

Esas calles maravillosas de anuncios gigantes

y luz intensa

que ahora vemos en los videos

se verán un día

como las fotografías en tono sepia

de nuestros abuelos,

como aquellos filmes mudos

de la época del cine en blanco y negro.

Ese vestido de moda llegará a parecernos

antiguo y feo,

se convertirá en fondo de baúl,

en pieza de museo;

el programa sensación de última generación

será una antigüedad

como aquellos trajes de baño

que cubrían el cuerpo en su totalidad.

Qué no ves?

no ves?

no ves?

no ves,

cómo pasa el tiempo?

y lo peor de todo

es que no estaremos aquí

para verlo…

Los que hayan ganado la guerra nos pondrán de malos

y a su manera

contarán la historia, borrarán del mapa

nuestra memoria;

muy difícilmente seremos más que un rayo de luz

cruzando el universo,

solamente un ruido de besos

rebotando en los muros y cavernas del tiempo…

Qué no ves?

no ves?

no ves?

no ves,

cómo pasa el tiempo?

y lo peor de todo

es que no estaremos aquí

para verlo…

((Nota.- Más letras de canciones de Sergio Andrade en otras entradas de este blog))

  1. MARIA DOLORES ANDRADE REYNOSO
    diciembre 2, 2010 en 12:59 am

    ¡HOLA, PRIMO! ¿QUÈ TE PUEDO DECIR? SIMPLEMENTE QUE… ME ENCANTA TU REFLEXIÒN DEL DINOSAURIO… ALGUNAS VECES HE LLEGADO A PENSAR QUE ÙNICAMENTE YO ME SENTÌA ASÌ, PERO ME DOY CUENTA DE QUE (IGNORO SI AFORTUNADA O DESAFORTUNADAMENTE) NO SOY LA ÙNICA, Y AUNQUE QUIZÀ SEA TONTO, POR AQUELLO DEL ‘MAL DE MUCHOS, CONSUELO DE TONTOS’, ME HACE SENTIR MEJOR.
    ¡AY!, CUANDO REGRESAMOS EL CASSETTE, COMO QUE NOS DAMOS CUENTA DE CUANTO HA ENVEJECIDO EL MUNDO, Y NOSOTROS CON ÈL, VERDAD? TE ENVÌO UN ENORME Y APRETADÌSIMO ABRAZO, LLENO DE AMOR, Y UN APRETADO MONTONCITO DE BESOS, PARA TUS DOS MEJILLAS… QUISIERA PODER VERTE… EN ESTOS MESES 11 Y 12, TOOODOS LOS AÑOS, CADA VEZ MÀS FRECUENTEMENTE, Y CON MÀS FUERZA, COMO QUE ME SIENTO MÀS Y MÀS IDENTIFICADA CON LA CANCIÒN MARAVILLOSA DE CRI-CRI, AQUELLA QUE SE INTITULA “DÌ POR QUÈ”… SERÀ PORQUE EN MARZO CUMPLO CINCUENTA AÑITOS…? TE QUIERO MUCHO…

  2. MARIA DOLORES ANDRADE REYNOSO
    diciembre 2, 2010 en 1:16 am

    POR CIERTO, TU MÀQUINA DE LA FOTO ES UNA LETTERA 31? SE PARECE ENORMIDADES A LA QUE USABA PARA MIS TAREAS DE LA SECUNDARIA Y LA PREPA… HASTA ERA VERDECITA TAMBIÈN… ¡AY, ESTO DE LA NOSTALGIA…!

  3. Elisa
    diciembre 2, 2010 en 5:47 pm

    Lo único malo de que le gusten las cosas dinosaurias es que cada día que pasa es más difícil encontrarlas o conseguir repuestos (y aparte de difícil, costoso). Woody Allen dice que escribe sus guiones en su misma máquina de escribir de toda la vida y que nunca ha mandado un e-mail (y más extremo: que nunca ha navegado en internet) y así es feliz (a su manera, porque yo creo que a él lo que le hace feliz es el sufrimiento).

    En su caso, creo que sabiamente está podiendo hacer un equilibrio entre esos dos mundos pero ese privilegio solo es posible para personas de cierta edad como usted (y que obviamente disfrutaron años prácticamente sin tecnología).

    Saludos

  4. Jesús
    diciembre 5, 2010 en 7:36 pm

    Ay Sergio, yo, que tengo 23 años y me dedico a esto de las tecnologías informáticas, te puedo decir que me considero todo un dinosaurio extinto hace millones de años, pues los avances surgen a pasos agigantados que es totalmente imposible llevarles el ritmo. Aún recuerdo cuando tenía que hacer en la Secundaria, mis tareas en máquina de escribir, osea que no eres el único.

    Aunque también hay un dicho muy práctico entre los de mi especie que reza: “Actualizarse, o morir” y yo al verte posteando desde móviles, vendiendo música en iTunes y toda la cosa, creo que no estás tan dinosauriado después de todo.

    • diciembre 5, 2010 en 8:03 pm

      No haba visto este comentario tuyo. Creo que se malentendi un poco mi entrada sobre el dinosaurio. Alguien coment tambin un poco en el sentido tuyo. Mi autocalificativo de “dinosaurio” obedece a mi edad y a las pocas que me ha tocado vivir. No rechazo los nuevos inventos y adelantos tecnolgicos, me encantan. Simplemente rechazo el depender de ellos (vivir inmerso en ellos, como hacen muchos jvenes) y no saber vivir existencias alternativas en las que hay riquezas que no debemos hacer a un lado ni olvidar. La imagen en mi escrito en la que digo que estoy sobre una azotea junto a mi smartphone, y viendo el atardecer, pretenda definir mi pleno disfrute de ambos mundos. Saludos

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