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El día que me confundieron con un toro (Fernando Valenzuela), y más peripecias de viaje

El día que me confundieron con un toro (Fernando Valenzuela) y más peripecias de viaje

Sí, soy yo.

En este viaje emprendido para visitar una vez más a mi madre, enferma de gravedad y hospitalizada desde hace un buen tiempo, ahora acompañado de la familia, van sucediendo las cosas más absurdas, “psicotrópicas” y surrealistas.

He sido amante del campismo desde hace muchos años. Para mí estar en contacto directo con la naturaleza es uno de los mayores placeres. Las imágenes de un valle entre bosques alumbrado únicamente por la luna y las estrellas; de una vasta planicie rematada en el horizonte por el contorno de abruptas montañas acogedoras de la inmersión del sol con los dorados y violetas de un crepúsculo; de las olas del mar llegando con la marea crecida hasta remojar las paredes de mi tienda de campaña…, son de las cosas más hermosas entre las disfrutables de esta vida mía.

Mi amor por el campismo me llevó a realizar la publicidad de dos eventos importantes en los años ochenta: EXPO CAMPISMO 1987 y EXPO CAMPISMO 1988, eventos importantísimos para todos aquéllos que vibraban con un remolque, una motor home, una tienda de campaña, un buen fuego al anochecer en la soledad de la montaña… Dichos eventos fueron organizados por CANACINTRA y en ellos participaron como expositores las empresas más importantes de fabricación de vehículos para uso recreativo y artículos para campismo. En 1987 la exposición se llevó a cabo en el bellísimo Parque Natural “El Chico”, en el Estado de Hidalgo; y en 1988 en el Parque Naucalli, frente a las Torres de Satélite.

Hacer la publicidad de ambos eventos fue para mí una experiencia gratificante y diferente en un momento de mi vida en que -como suelo hacer de vez en cuando- tomo un descanso en mis actividades musicales para refrescar mis ideas y mi creatividad. Y todo esto, a qué viene a cuento? -habrán de decir ustedes a estas alturas de la lectura de esta entrada de mi blog-. Pues, simplemente, a que, mi decisión de aprovechar estas vacaciones para llevar a mi familia conmigo para que me acompañaran en esta ocasión a visitar a mi madre al lugar donde está internada en el Estado de Veracruz, llevó aparejada otra: La de irnos todos juntos en la motor home que tenemos y en la cual solemos viajar en períodos vacacionales, pues -afortunadamente- mi esposa comparte conmigo el gusto por el campismo (sí, cóooomo no!, sobre todo…!), y mis hijas (ésas sí!) salieron -gracias a Dios- con los mismos genes míos, proclives a aguantar los enjambres de mosquitos y a caminar descubriendo recónditos lugares entre selvas y barrancos…, ah! , y por supuesto, a freír una buena trucha en la margen de algún río.

Pues resulta que justamente hace un par de días, cuando estábamos comprando en City Club unos páneles solares, ya estando yo en la caja a punto de pagar, una señora muy emocionada se acerca con papel en mano y casi en el colmo del paroxismo  me dice: “Ay!, qué bueno…, me da su autógrafo por favor? A mi hijo también le encanta el béisbol!“. Aunque seguramente no con la misma frecuencia que a Paul McCartney, pero sí con regularidad, la gente me pide autógrafos y estoy acostumbrado a ello  y a que mis fans se me aproximen sonriendo; pero me sonó raro eso de… el béisbol. El asunto me quedó claro cuando el esposo de la susodicha llegó barriéndose (para no salirnos del tema deportivo) dos segundos después con pluma en mano para que pudiera yo firmar y me dijo: “Dedíqueselo a mi hijo, por favor, lo admira mucho…!“. Ahí mi vanidad se fue por las nubes y pensé que tal vez el muchacho sería amante de la buena música, o me admiraría por mis ultra comentadas capacidades amatorias y de seducción…, pero se me vino hasta el suelo cuando el señor completó su discurso con: “…es usted Fernando Valenzuela, verdad?”.

Al comprender todo solté la carcajada y le dije “No señor, el cuerpo será muy similar pues los dos parecemos tambos de doscientos litros, pero ya quisiera yo lanzar así, y él tal vez quisiera componer, cantar y tocar el piano como yo; soy Sergio Andrade, mucho gusto…“. Ahí, la señora se apenó y yo le dije -pues conozco el sentir de algunas señoras cuarentonas moralinas que se creyeron todas las paparruchadas que inventaron sobre mí-: “Tal vez ya no vaya a querer usted mi autógrafo…“. El esposo, rápido en el pensamiento y la acción, respondió sonriente: “Sí, claro que sí, por supuesto, lo que pasa es que lo confundí, pero ya decía yo que era alguien famoso…!“.

De modo que una vez firmado el autógrafo para el hijo, pagué, comencé a manejar mi carrito de la compra y salí de la tienda sonriendo y evocando aquellos tiempos de mi juventud en que me parecía maravilloso que un mexicano fuera famoso mundialmente, ponchara a tanto gringo payaso, ganara muy buen dinero y fuera una verdadera super estrella, proveniente de un país que no precisamente se caracteriza por producirlas. El fenomenal pitcher Fernando “El Toro” Valenzuela, fue capaz de llegar, como quien dice, a venderle hamburguesas a McDonald’s; como quien dice,  a venderles pizzas a los neoyorquinos; y pudo, en muchísimas ocasiones, darles a los americanos una sopa de su propio chocolate.

No soy Fernando Valenzuela, pero sí -en algún momento de mi vida-  me habría gustado serlo.

Mañana, la siguiente Crónica de la continuación de nuestro viaje. Saludos desde los límites de Puebla y Veracruz.

 

Más detalles de textos, canciones, temas y libros de Sergio Andrade, en:

                                    http://sergioandradeonline.com

  1. .
    abril 21, 2011 en 3:44 pm

    Qué emocionante debe ser tener una casa rodante y andar viajando a donde quieran, conociendo pueblos, probando comidas, asustando lugareños.

    Se parece bastante a Fernando Valenzuela, pero creo que hay una diferencia física muy grande en la nariz; me parece algo extraño que lo hayan confundido a pesar de que se parece bastante y que me imagino traía alguna vestimenta deportiva como ha mencionado que usa últimamente.

  2. MARÍA DOLORES ANDRADE REYNOSO
    abril 22, 2011 en 4:21 am

    MI VIDA, TE PAREZCAS O NO A VALENZUELA, YO TE QUIERO MUCHO!!!

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