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UN PAÍS SIN LECTORES, SIN BRUJAS, SIN PAN Y SIN PUTAS!?

UN PAÍS SIN LECTORES, SIN BRUJAS, SIN PAN Y SIN PUTAS!?

Nuestro país es un caso sui géneris de contradicciones, lamentos y falacias. Aquí vendría a cuento recordar lo que me dijo mi madre una vez, cuando era yo adolescente y me quejaba hasta del color de las tortillas: “Pues entonces, por qué no agarras tus cosas y te vas a vivir a otro país, y dejas de estar enchinchando en éste?“. Creo ahora -como entonces,- que, a pesar del inmenso cariño por mi nación, yo -como muchos- nos iríamos rápido y sin pensarlo demasiado, si tan sólo pudiésemos “agarrar nuestras cosas” y largarnos. Entendiendo aquí por “nuestras cosas”: casa, ropa, bienes, familiares (los pocos que no nos caigan mal), amigos (aquéllos que no nos pidan prestado muy seguido), perro, gato, hijos, y esposa y/o amante…

Seguro que tanto nosotros como las autoridades estaríamos muy contentos y ocurriría algo así como lo que pasó en Cuba, en 1980, en el Puerto de Mariel, cuando Fidel Castro, inteligentemente, permitió largarse a delincuentes e inconformes, y todos se fueron muy contentos  a Miami y anexas, pues sucede que en la vida uno debería dejar salir a los que se quieren ir, y debería uno estar en donde quiere estar. La belleza maravillosa de nuestro país, su riqueza cultural y gastronómica, y la bonhomía y relajismo de sus ciudadanos, se ven empañados por la ingente pobreza social actual y la tremenda incertidumbre de salir a la calle sabiendo que existen altas probabilidades de no volver.
La ventaja de irnos a otros países es, también, doble: Encontramos nuevos horizontes y posibilidades, y nos volvemos más serios, puntuales, precisos y formales. En términos generales, emigrar a otro país representa estar consciente de la posibilidad de aprovechar una segunda oportunidad en la vida. Un mexicano trabajando -por ejemplo- en Estados Unidos, resulta irreconocible para aquéllos que lo conocíamos, aquí en Tlaxcala, como impuntual, informal, baquetón, altanero, valemadrista y borracho. Allá, tal vez lo borracho no se le quite, pero se cuida bien de curársela rápido y de no hacer SanLunes tan seguido. De modo que si me preguntan: “¿Qué opinas del mexicano en calidad de trabajador o empleado?“, yo respondería: En qué país? Porque, en éste, el relajo, el desmadre, la confusión general y la desesperanza, hacen que cualquier buena alma se descarríe y se vuelva improductiva. Esto se ve clarísimo, y se percibe en toda su complejidad, en mi novela MALALIENTO, en la cual, a manera de epígrafe, coloqué, al inicio:

Como fantasma mítico, simbólico, arquetípico

un mal aliento deambula por las calles y 

desfiladeros de nuestras ciudades 

y provincias. 

Es persistente, incómodo 

tenaz  y –lo peor de todo- tan cotidiano 

que nos resulta ya más que familiar

incluso indiferente, inexistente aun. 

Tan forma ya parte de nos 

que difícilmente  tomamos conciencia 

de que se ha convertido en nuestra más íntima  realidad 

en nuestra característica más fiel 

y no sabemos si nos ha poseído con el tiempo 

o le hemos dado -y le damos-  vida diariamente 

expulsándolo segundo a segundo de nuestras vísceras. 

La halitosis (orgánica y espiritual) que padece el mexicano medio

 es terrible, contundente, 

ya de por sí abominable, pero le empeora por momentos.

Las razones de su mal aliento 

pueden encontrarse en su raquítica alimentación envenenada

su alcoholismo chapucero crónico

su falta absoluta de higiene

y sus exaltaciones biliosas hipócritas y autorreprimidas.

Pero la fetidez inaguantable de su aliento más esencial e íntimo

proviene de su frustración, su desencanto y su descomposición.

Pero la digresión se prolongó, y yo quería hablar de lectores, putas,pan y brujas.  Las contradicciones de las cuales hablé al principio tienen que ver con que -y vamos por partes-: El mexicano “lee” mucho, pero no lo que debería. No libros. Los puestos callejeros de revistas, caen casi agobiados por el peso de tanto cuento, revista del corazón, libro vaquero, cómic y champurradas por el estilo.  Nuestros “lectores” se la pasan leyendo, ahora, comentarios en blogs y páginas de la web (y hasta se animan a pergeñar sus respuestas analfabetas apasionadas, pues siempre será más fácil reconocer y apretar el botoncito de la “o”, que dibujarla, con todo y su rabito, unida a otras letras).

Sin embargo, a pesar de lo internéticos que se nos han puesto nuestros “lectores”, aún son poco proclives a leer libros por la red, y a comprarlos por la misma vía. Son pocos los que leen libros y aun menos los que leen e-books. No sé si los asusten las instrucciones, los términos en inglés, el uso de la tarjeta de crédito, o sean todavía desconfiados sobre la seguridad de comprar por la red, pero mucha gente me comenta que prefiere -aún- el libro físico. Varios seguidores claman por el libro físico. Uno, que porque acostumbra leer sentado en el retrete, y eso de entrar al baño con una PC para leer un capítulo de mi libro SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA– por ejemplo-, sobre todo si es de las PC viejas, le resultaría incómodo de más. Le digo que se compre un iPad o un Kindle (dispositivo para bajar y leer libros electrónicos), y me dice que está carísimo. Le dijo que se acomode la PC debajo debajo del bajo vientre para que la presión le ayude a defecar, y me dice ya güey, no te burles, que es un momento mágico. Y no hay forma de modernizarlo, él quiere su libro físico. Otro me pregunta y me pregunta si son seguros los sitios y páginas de compra y no se van a confundir con el número de su tarjeta de crédito y acabar mandándole el libro a otro internauta. Y que quiere, él también, mejor, comprar el libro físico.

De modo que -viendo la tan arraigada costumbre cultural de nuestros pocos “lectores”, aferrados todavía a la industria de Gutemberg-  he hablado con los socios de Editorial Alaminos para iniciar una campaña de promoción para la venta de mis novelas MALALIENTO (ésta ya está disponible como libro) y SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA (ésta estará disponible como libro, la semana próxima) en formato físico: A partir de HOY, se obsequiará un par de huaraches, estilo Michoacán, a cada comprador de cualquiera de mis novelas, en formato físico (en forma de libro).

Y el pan? Y las putas y las brujas? Bueno, trataré de ya no extenderme. Por qué digo que somos -o parece que fuésemos- un país sin todo eso? Aquí vamos: En nuestro país solemos comer tortillas, mucho más que pan. Pero el pan que comemos -el pan promedio de las panaderías, estilo “francés”- se ha vuelto más pequeño, más insípido y más inflado -casi etéreo (con perdón del éter)-. Y el pan comercial “de caja”, como el pan blanco de Bimbo, es una especie rara de “alimento”, cuadrado, chiquito, insípido, ya sin el olor que antes tenía, y completamente aguado! De modo que aunque tengamos PAN -en calidad de partido gobernante, hasta detrás de las orejas- somos un país sin real y verdadero pan.

Las putas -mujeres trabajadoras de todos mis respetos y que luchan por salir adelante en la vida, por sobrevivir y sacar adelante a los suyos- ejemplifican otra contradicción en nuestra nación. Las hay por millares, pero de acuerdo a los servicios sociales, de salud, y a los regímenes tributarios inclusive: No existen. Trabajan, sudan y sufren, en la clandestinidad, no pagan impuestos, no tienen protección ni prestaciones laborales, etc. Dentro de la hipocresía reinante en nuestra “pulcra” y moralina sociedad, simplemente no cuentan, no existen. Con las brujas, brujos y hechicero(a)s, pasa lo mismo. Deberíamos aprender a Rumania -en esto de las hechiceras-, que recientemente las ha dado de alta como causantes de impuestos, con los beneficios, reconocimientos y ventajas aparejados a su condición, tanto para ellas mismas, como para su país. Y ni qué decir de las prostitutas en otros lares. Hay países -más avanzados, económica y moralmente, que el nuestro- en que ellas pagan impuestos, son reconocidas como trabajadoras, como oficiantes de una profesión reconocida, progresan laboralmente, y disfrutan de seguros de salud y mil ventajas más. Y ni qué decir de lugares como Nueva Zelanda, en que los prostíbulos en que trabajan las damas del buen amar, hasta cotizan en la bolsa de valores!

México lindo y querido…! si muero lejos de ti…

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Coincidente con la salida al mercado de mi novela MALALIENTO  (Una novela alucinante sobre el México deconstruido) -de absolutísima ACTUALIDAD-, en formato físico (la versión digital en e-book salió a la venta hace algunas semanas), acaba de aparecer mi novela SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA. Opciones contrastantes para quien guste de leer.

MALALIENTO.- Es una novela de locos, de locura, de enajenación, ésa enajenación auspiciada por el mal aliento de la decadencia, el vicio, la corrupción y la destrucción de nuestras esperanzas, en un país cuyos gobernantes no han sabido honrar la gran tradición cultural de que gozamos.

LA NOVELA QUE NOS EXPLICA POR QUÉ ESTAMOS COMO ESTAMOS Y NOS DEJA EN CLARO POR QUIÉN NO DEBEMOS VOTAR EN 2012 ! En dónde estabas tú en 1968? o pregunta a tus padres en dónde estaban ellos? Yo, en 1968, era en estudiante de segundo año de secundaria, con doce años a punto de cumplir trece, y viví de refilón las protestas estudiantiles y los actos represorios del gobierno. Recuerdo que llegué incluso -camino al anexo de la Preparatoria 2 – a pararme enfrente de los granaderos, y a cuestionarlos, y a gritar… y a recibir en lo más profundo de mi nariz, parte de los gases lacrimógenos.Casi treinta años después, en 1997, sentí la imperiosa necesidad de escribir de no solamente mis recuerdos de aquella época, sino de aquéllos que tenía yo de mis ex novias, amigos y compañeros de clases. Y lo hice, pues la realidad de mi vida en 1997, y de aquellas noticias que me impactaban emocionalmente -como la muerte de Lady Diana, Versace, etc.- me hicieron preguntarme: qué habrá sido de mis ex compañeros? Y luego de preguntarme eso, me di cuenta de que no solamente el país se había deteriorado aun más con la larga serie de administraciones priistas en el gobierno a lo largo de esos treinta años, sino que mi generación era, en gran medida, causa y efecto de ese mal aliento que recorre nuestro país desde hace décadas, y culpable de la situación crítica a que llegó nuestra nación en el último lustro del siglo XX.

Ahora, casi a quince años de las situaciones y locuras que planteo en mi novela MALALIENTO, vale la pena leerla, pues lo único que no puede pasarnos en los meses por venir, es que supongamos que las culpa de nuestra terrible situación nacional actual sea achacable únicamente a la administración de los dos últimos gobiernos (panistas). La novela MALALIENTO, seguramente, nos ayudará a reflexionar y comprender cómo fue que llegamos a hundirnos en este agujero. Hundimientos tan graves no se consiguen sólo con doce años de mal gobierno.

SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA.- Es otra historia…Para aquéllos que no gusten de locuras tan sin remedio, malas palabras reiteradas, descomposiciones ni pestilencias, mi otra novela, SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA, viene a ser una opción paliativa de amarguras por errores y arrepentimientos.

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SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA es una novela de fantasmas, de espíritus, en la acepción más amplia de ambos términos y, a la vez, es una novela de aventuras, de amor, de vida y esperanzas. Un poco de aquello que necesitamos para sobrevivir a nuestros problemas y a nuestra terrible realidad cotidiana. La novela se me ocurrió mientras estaba yo en la cárcel de la Fazenda Papuda, en Brasilia (Brasil). Las largas horas encerrado en mi celda, el sufrimiento en que moría yo diariamente dentro de la prisión, y los gritos y ruidos lamentables y dramáticos que me llegaban desde otros celdas, así como las historias internas entre reos y las experiencias reales vividas ahí, me dieron material y motivación para escribir una novela que habla y reflexiona sobre la muerte en vida, y -lo más importante- la vida más allá de la muerte.

Ambas novelas se encuentran en amazon.com /  kindle.com  / y también en: http://www.sergioandradeonline.com

La novela MALALIENTO está disponible ya en los siguientes formatos:

MALALIENTO Primera Parte en versión de libro físico (tradicional)

Segunda Parte de MALALIENTO en versión de libro físico (tradicional)

MALALIENTO Primera Parte en versión digital (e-book)

Segunda Parte de MALALIENTO en versión digital (e-book) 

MALALIENTO versión completa digital (e-book)

QUÉ ES “MALALIENTO”?.-Una ex novia que se volvió regenteadora del mejor burdel del país, unos antiguos compañeros de secundaria convertidos en narcomenudistas y en jefes de cárteles internacionales de drogas, diversos elementos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en borracheras desquiciadas a la espera de un Sub-comandante Marcos “Súper- ratón”, miembros de la ETA entrenándose en la selva de Chiapas, un país en deterioro agobiado por el desaliento… , imágenes alucinantes que MALALIENTO, el personaje central de esta novela, va hallando a su paso al recorrer, cual alegórico fantasma –demasiado vivo-, los traqueteados y miserables caminos de México, en un viaje desesperado por recobrar su juventud y su fe en la patria.

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SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA versión completa en libro físico (tradicional)

SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA versión completa digital (e-book) 

Qué es “SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA”?.- Una novela de fantasmas, tremendamente entretenida…y original. Un viaje al verdadero más allá, sin salir de tu habitación. Una novela de amor en otra dimensión. Una entretenida historia de amor, de aventuras, de vida…y de fantasmas. La curiosa y sorprendente relación entre dos seres que se aman en distintos planos de la existencia. Ambientada en el sórdido mundo de una cárcel de Brasil, pero llevándonos de la mano del protagonista a lugares maravillosos y lejanos, SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA es la historia de la muerte – y la vida- de Samuel, en contacto con su gran amor (Luisa), pasando por momentos cruciales de la existencia. La magistral narración de su autor, Sergio Andrade, nos lleva, entre recuerdos, romance, aventuras, prisión y fugas, a ese otro mundo, paralelo al nuestro, en que los espíritus, los viajes astrales, las fuentes de energía, el “cordón de plata”, las percepciones extrasensoriales y mil maravillas más, son cosas de todos los días. SAMUEL APRENDE A SER FANTASMA nos introduce a un mundo de fantasmas en que no son necesarios ya más, médiums o clarividentes, y en que el tomarnos de las manos alrededor de mesas temblequeantes, entre ruidos súbitos teatrales y voces cavernosas de “aparecidos”, es cosa del pasado.


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