Inicio > Uncategorized > MORIR EN TIEMPOS DE TWITTER

MORIR EN TIEMPOS DE TWITTER

MORIR EN TIEMPOS DE TWITTER

Morir siempre ha sido un asunto serio; paradójicamente, más para el que muere que para los que lo despiden. Pareciera lo contrario. Y es que aunque el dolor inunde las almas de los sobrevivientes, hay pocos -muy pocos, sólo los más cercanos-, que lloren con llanto sincero, íntimo, honesto y verdadero.

Es un asunto animal, y llorar al ser querido que fallece, duele e impresiona hasta a las aves, los castores, los caninos y los gatos. Ni qué decir de aquellas muestras de dolor terriblemente espontáneas y profundamente lacrimosas. Desde los homéricos héroes griegos llorando la muerte del amigo, hasta un eximio poeta español desgarrándose el alma por la muerte de Ramón Sijé, todo es llanto, llanto amoroso, serio.

Sí, Rafel Hernández escribió algunos de los versos más maravillosamente íntimos y dolorosos, que se hayan escrito para un muerto:

Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas

compañero del alma, tan temprano…

Pero, de la misma forma, la muerte genera invitados que lloran como un eco del dolor ajeno, por compromiso, por inercia… o de oficio. Las lloronas y plañideras son elemento fundamental en todo velorio que se respete. Y ello, desde la noche de los tiempos. También desde esas antigüedades han existido los que aprovechan los homenajes fúnebres para hacer acto de presencia, lucirse, llamar la atención, conseguir nueva amante (a veces, hasta a la viuda), darse a notar y aun conseguir salir en algún reportaje alusivo a las pompas fúnebres, al entierro.

Pero nunca, como en esta época, esta última especie de “dolientes arribistas” ha sido tan notoria. Para hacerse notar, sentirse estrella, sentir que es posible codearse con las estrellas -y parecer una-, y sumarse al coro de ovejas y borregos… nada como Twitter. Si a ello le sumamos que usualmente los chimpancés imitan lo que ven (y si de algún modo aprendieron a escribir, imitan lo que leen), da para imaginar la sarta de boludeces y lamentos elevados a la máxima potencia -sólo con el afán de figurar-, con que algunos twiteros inundan la red cuando alguien se “les” muere…

Así, tenemos que si fallece Whitney Houston, o Donna Summer, o Carlos Fuentes, las nuevas plañideras cibernéticas y virtuales del siglo XXI nos saldrán con logros intelectuales como éstos (todos, claro, sin un ápice de real sentimiento, y la mayoría, si conocer a fondo ni la obra ni la vida de los recién fallecidos):

“El universo entero te llora, Whitney”

“No quepo en mi dolor desde que supe que murió Carlos Fuentes”

“Donna, de seguro estás ya a estas horas cantándole a San Pedro en el cielo.”

“Tengo el alma desgarrada y no he dejado de llorar desde que supe que murió Carlos Fuentes, todo un genio de la pintura en el mundo”

“Murió Maurice Sendak, mis primos y yo estamos absolutamente dolidos y consternados…! 😦 “

Y así, por el estilo. Nunca tanta gente, al unísono, dijo tanta sarta de barbaridades, sin sentido, e hipócritas, sólo por usar su Smartphone, o en la espera de la pecera de la Ruta 9. Digo, sin lugar a dudas, que el uso del medio es el mensaje.

Lo único bueno es que Twitter es cargante y omnipresente, pero efímero. Aún no se acaban del enfriar los huesos del occiso cuando los poetas del fallecimiento ya se olvidaron del mismo. Twitter lacrimosus, Twitter efimerus.

Y entonces, todo vuelve a la normalidad (tweets estúpidos pero no sobre algún muerto)… hasta que trascienda la noticia del próximo fallecido.

—————————————-

POBRE TWITERO una canción mía, en homenaje a todos nosotros, habitantes del Barrio Twitero.

Para los que me leen, no es ningún misterio mi simpatía por Twitter, como medio informativo y de comunicación social, y cómo me he involucrado cada vez más en el envío y lectura de mensajes. Mi experiencia en la red -al principio como una forma de distraerme y no pensar en cosas depresivas, luego de la pérdida personal tan grande que sufrí; y luego como terapia diaria y regular- me inspiró para componer una canción sobre mí, y sobre todo aquél que -sin ánimo desvalorizador, discriminatorio o peyorativo- se sabe, en el fondo, un POBRE TWITERO.

POBRE TWITERO (L. y M. Sergio Andrade)

Boto mis tweets muy de mañana

como si fuera trabajo obligatorio

como esa ave que todas las mañanas

suelta su canto a la luz del dormitorio…

Boto mis tweets desde mi auto

y voy diciéndole al mundo “Buenos Días”

mientras me voy, poco a poco, enterando

de lo que nunca dirán en las noticias…

Boto mis tweets y sólo espero

que alguien ahí -alguien que quiero-

me muestre un poco de simpatía

no diga “Loco…! Pobre Twitero…!

Boto mis tweets desde mi escuela

como si fuera una Agencia de Noticias

como el que bota en el mar una botella

con un mensaje de náufrago en su isla…

Boto mis tweets de mediodía

para informarle a la gente lo que como

y, en ocasiones, una fotografía

donde yo mismo me asomo, y me tomo!

Boto mis tweets y sólo espero

que alguien ahí -alguien que quiero-

me muestre un poco de simpatía

no diga “Loco…! Pobre Twitero…!

Boto mis tweets y así me sigo

hasta que se hace de noche, ya muy tarde

como si acaso tuviese yo un amigo

como si lo que digo fuera importante…

Boto mis tweets de madrugada

como quien echa las cartas solitario

a estas alturas no espero casi nada

ni una “Mención”, ni un “Qué tal?“, ni un comentario…

Y van mis tweets por todo el mundo

buscando tierras, buscando rumbos

alguien habrá, estoy seguro

alguien leerá… en el futuro!

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: