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Volver del infierno, salir del clóset y otras reflexiones no tan tristes

IMG_1477Cuando el enamorado del barrio anda cabizbajo y meditabundo, con diarrea lacrimosa e intestinal y sin atar ni desatar, las vecinas chismosas comentan en el lavadero: “Mírate al Efrén, dicen que la Deyanira le dió toloache“. El toloache, otoloache tolache tiene fama de ser un bebedizo de amor para doblegar la voluntad del ser amado que anda de apretado, haciéndose el interesante, pues, y por tradición dícese que las mujeres lo preparan en infusión (término de moda entre hipsters) para que se lo beba el crush. Dicen que mata las neuronas. Ha de ser. Justo como el amor.

 

Toda la vida es una sucesión de ideas. Cuando andaba yo a partir un piñón y de manita sudada (término de moda entre nacos)  con mi ex, mi Twitter, comenté en un tweet que estaba acomodándome una borrachera de todas las temporadas de Prison Break, serie que vine a descubrir con retraso, porque salió en los años en que estaba yo en prisión.  La vi de un tirón, como prefiero ver las series: me encierro en mi cuarto, me acomodo en mi sillón reclinable al lado de la cama, lo más cerca posible, pues en esos fines de semana de encierros netflixamazongoogleplayianos me paso del sillón a la cama, de la cama al sillón, y así, me aprovisiono con palomitas, galletas, carnes frías, helados Häagen Dazs y Ben & Jerry’s, galletas Oreo, leche, Corn Flakes, Coca Cola Light (no Zero, porque ésa me pone muy nervioso) y limonada, tomo mi smartphone, conecto desde ahí Chromecast y comienzan la borrachera.

 

Prison Break me llevó a reflexiones sobre los conceptos en las obras audiovisuales, sobre el infierno, sobre los caminos y decisiones en la vida, y sobre salir del clóset. La serie no es de las mejores en la historia de la televisión, pero sí una de las más entretenidas, con actores más carismáticos y con un concepto imbatible: El amor entre hermanos. Yo no sé ahora, en prison breakmis tiempos el amor entre hermanos era no sólo un concepto aprendido de nuestros padres, sino también una bella realidad biológica y emocional. Y eso, además del carisma innegable de Dominic Purcell, Wentworth Miller, Sarah Wayne Callies, Robert Knepper, William Fichtner y Amaury Nolasco fue lo que me atrapó. Ya he dicho que Breaking Bad no era una serie sobre drogas, sino sobre la compleja relación padre-hijo. Prison Break no es una serie sobre escaparse de una prisión, es una serie sobre el amor entre hermanos.

 

Me gustó. Y quedé con ganas de ver más. Las borracheras de televisión son como las de la vida real, se te acaba el whisky, se te acaba el ron, se te acaba el vodka, arrasas con el Baileys, con el Rompope Coronado, y acabas saliendo a comprar alcohol de 96 grados (que cada vez es más difícil encontrar) para mezclarlo con Orange Crush y darte un teporochazo. Se te acaban las temporadas y comienzas a buscar en YouTube entrevistas y lo que aparezca; acabas viendo guarradas tipo “Los 38 detalles más secretos de Game of Thrones que no conocías“. En medio de recopilaciones de anécdotas y reportajes, hallé la confesión wentworth millerpública de Wentworth Miller, de que es gay. Su salida del clóset, pues. Aparte de atractivo, es un muchacho inteligente, y su confesión fue rica en imágenes y conceptos interesantes. Habló de que pasó toda una vida en su homosexualidad escondida y reprimida. Habló de que cuando llegó a la fama le costó mucho trabajo hacerse a la idea de salir del clóset, pues habían sido diez años de lucha solitaria tratando de abrirse paso y construir una sólida carrera y le espantaban las posibles consecuencias, el qué dirá la gente. Se le veía muy nervioso antes de declararse públicamente gay, pero acabó por hacerlo de manera sincera, convincente y emotiva. La vida como gay reprimido, avergonzado, debió haber sido para él todo un infierno.

 

En la madrugada vi The Lost Honour of Christopher Jefferies, extraordinaria miniserie inglesa que trata de un hombre crucificado por la prensa, como yo. Me identifiqué con él por la the lost honour of christopherterrible carnicería que la prensa hizo de su persona inventando historias morbosas y distorsionando hechos de una simple realidad para volverlos reflejos macabros. En una parte, un ex alumno le dice: “Estuviste en el infierno y regresaste“. Yo también estuve en el infierno y regresé. El infierno no es ningún lugar agradable para estar, ni siquiera un momento. Mil ideas se encadenaron en mí hace unas horas. Las del infierno vivido en la don juanprisión, las del infierno del linchamiento de los medios, infiernos como la injusticia cometida contra Lincoln Burrows, en Prison Break, como las cárceles de Prison Break, la de Panamá, parecida a la mía en Brasil, como el infierno vivido por Wentworth Miller durante todos los años dentro del clóset, como el infierno de andar un camino que uno detesta, como todos los caminos que no llevan a ninguna parte y uno los camina infernalmente cada día. Como esos caminos a los que se refería Don Juan, el de Las Enseñanzas de Don Juan, de Carlos Castaneda: “Ningún camino lleva a ninguna parte, por eso debes caminar el camino que tenga corazón“.

 

En esa cadena de ideas pasé de las injusticias de los medios, al infierno, a la prisión, a salir de ella, a salir del clóset, a seguir otro camino, a las enseñanzas de Don Juan y al peyote y al tolache. De ahí arrancó mi entrada de hoy, y pensé que todos aquéllos que vivimos un infierno debemos tratar con toda la fuerza de nuestro cuerpo y nuestro espíritu, de hacer hasta lo imposible por salir de él para poder seguir nuestro camino, aquél que nos apasione, que nos motive, que nos haga sentir vivos, que tenga corazón.

Salir del clóset, en cualquiera de los casos, es también salir del infierno y comenzar a caminar un camino con corazón.

  1. marzo 23, 2017 en 8:37 pm

    Y quien lo ayudo a salir del infierno mas que tu hermano o no? Si hasta dicen que le regalo un hijo suyo o bueno eso dicen,ya de una vez libérese de esas cadenas y diga la verdad no se andes por las ramas respecto a quien es dándonos cátedras sobre la vida de otros. No quisiera uds al morir ser recordado como un maestro a ser todo lo que todo los demás dicen?

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