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EL PAÍS DE LAS VACAS

Charola festivalNo importa qué tan atractivas sean las banquetas, amplias, niveladas, los mexicanos prefieren andar por el arrollo (en este caso, indistinto, arroyo): por el centro de las calles y avenidas. Somos un país de vacas. Hasta creo que si se dejase a un grupo de vacas elegir su citadino sendero rumbo a casa, habría más probabilidades de que escogieren subirse a la banqueta y caminar por ahí.

Como los bueyes. Así, igualito.

El mexicano -y la mexicana- disfruta sobremanera andar por el centro de la calle. No le importa que la calle haya sido diseñada para los vehículos y automotores, él se baja de la banqueta y camina a sus anchas por ahí. Obstaculiza autos, motocicletas y camiones con sus bucólicos paseos; se dirige a su destino en grupos campechanos y sebosos conversando con los cuates, jalando a la familia, regodeándose en su andar burresco, siempre a media calle, lo más lejos posible de las banquetas y andadores.

vacasLas señoras (impresionante!) avanzan con sus bebés en carriolas por en medio de calles y avenidas, sin importarles el mayor peligro potencial que representa el tráfico de los autos que pasan a unos centímetros de sus inconscientes chamaquitos, a punto de barrerlos, atropellarlos. Y quién sería el culpable? El automovilista, por supuesto! Pareciera que las banquetas tienen un repelente de peatones.

vacaserrano2He andado muchos caminos, como Antonio Machado, y puedo decir sin temor a equivocarme, que en ningún otro país del mundo el peatón avanza con tanto desenfado por donde fue diseñado para que transiten los autos. En la India, quizá. Pero no, sólo en lo que se refiere a calles sin banquetas o áreas destinadas a los caminantes. Tratándose de calles amplias y avenidas, el transeúnte universal suele respetar las vías de los autos. Excepto en México.

Aquí ha llegado a ocurrirme que, de pronto, entrando a alguna calle, me siento como contemplando algún bajar de ganado de la Mesta por las cañadas de Andalucía, o en medio de un episodio de los sanfermines.

Invaden los mexicanos de tal manera las vías destinadas a los automóviles, que habría que aplicarles a ellos también el “No circula”.

vaca sueltaLa gente en México cree que reina sobre el asfalto como si se tratase de calle empedrada de Centro Histórico cerrada a la circulación.

Y lo mismo cuando se trata de carreteras. Camina el peatón por la cuneta? Por los lados? No! Camina por la carretera -como las vacas, pues-, exponiéndose a un salvaje atropello de tráiler o autobús.

Vacas…vacas… Eso son. Y ni quejarse en voz alta al pasar al lado de ellas, ni tocarles un claxon gigantesco mandado hacer ex profeso con un sonoro “Muuuuuu…!”, ni gritarles “Hijos de su vaca madre!“, porque se enojan, como si su derecho natural fuera andar por ahí.

Ah! Pero cuando se trata de sacar a cagar al perro frente a domicilio ajeno, ahí sí, las vacas se suben a la banqueta y caminan modosamente buscando jardineras. O cuando se cansan de andar y se suben a una bicicleta. Por dónde andan entonces?

Por la banqueta.