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El Homo Smartphonensis mató al Homo Sapiens

sergioLuego de los videos, dejé mi mente vagar por mi querida España, pero hay tantos recuerdos de ella… en ella… por ella… que serán tema de un libro. Salí a dar una vuelta y a comprarme algo. Los recuerdos y tristezas piden a gritos donas Krispy Kreme, malteadas de Cold krispy kremeStone -ya de perdida, en este rancho: de Johnny Rockets– y alguna paleta de cookies & cream.

 

Voy en mi van cargando, como el Pípila, la piedra de mi desconsuelo; las balas realistas me impactan cada vez que me acuerdo de ella. Maldita piruja desgraciada feminazi emmawatsonaellenpageana quintomundista. Estaciono la van para serenarme un poco. A mi lado, un automóvil familiar, papi, mami, hija mayor, hijo menor, todos con su smartphone texteándole a ellen pagequién sabe quién. Se me ocurre pensar que a lo mejor se están mensajeando entre ellos -idea gastada de película de Sundance. Las expresiones descoordinadas me aseguran que el interlocutor de cada uno de ellos no está dentro de su auto. Pero esos cuatro seres, aislados en sus peripecias digitales, en su submundo de redes sociales, me disparan las reflexiones. La opresión moderna capitalista no es absolutista ni se presenta bajo la forma de una media opresora monopolista, como en los tiempos en que Televisa se las arreglaba para que las televisiones se encendieran en el Canal 2 y dominaba el 98% de los ratings. La enajenación actual, más opresiva y esclavizante que nunca, se presenta en la engañosa forma de medios “democráticos“. Hasta yo, ayudante de mecánico de Ecatepec en combi, tengo acceso a mi Facebook, cabrones.

scarlett johansson

Hay tanta información, tanta noticia, tanta película, tanta serie bombardeando el cerebro del homo smartphonensis, que el nuevo primate -gracias a Jobs, Nuestro Señor-no puede hacer lo único que sería peligroso para el sistema en esta época: pensar por sí mismo. No hay momento de silencio acústico o informativo, de soledad digital, de aislamiento informático. No hay forma de analizar ya, ni de criticar. El poder “crítico” del homo smartphonensis se desgasta reseñando Ghost in the Shell, calificando el nuevo CD
de Kanye West, o emitiendo sus juicios sobre Andrés Manuel López Obrador en Twitter, y hasta eso, la mayoría de las veces sólo replica lo que le adelantaron los nuevos gurús youtubers. El hombre, sin conciencia. La sociedad, sin familia: padre y madre en sus mundos opuestos; hijos, por su cuenta, mandando sus fotografías, desnudos, al ligue en turno.

 

El cinismo se impone, el bueno. Diógenes de Sinope se las traía. Esta sociedad ya sólo Diogenesadmite delitos y cinismo, espejismos y sexo. Acabará por desmembrarse todo? Quién sabe. La historia nos ha enseñado que a cada nuevo problema lo corrigen nuevos hallazgos y descubrimientos. Ese matrimonio de soledades compartidas, de infidelidades paralelas, de esposo y esposa flirteando cada quién por su cuenta en redes sociales, quizá no acabe por divorciarse. Tal vez la tecnología termine por hacer que al señor y a la señora Pérez les sea más tolerable el yugo del matrimonio y resistan hasta conseguir llegar, juntos, whatsappeando necedades, hasta sus bodas de oro.

Arranco la van. Parto hacia la noche conversando con mi GPS, mi adorada Gran Puta Sabatina.

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La tan cacareada “democratización de los medios”: una linda historia tipo Santa Claus.

La tan cacareada “democratización de los medios”: una linda historia tipo Santa Claus.

No hay peor lucha que la que no se hace. Cierto. Pero no hay peor resultado, que el que se cree que se consigue. El poder del Estado (los poderosos que controlan el gobierno de un país), sea capitalista, socialista, comunista… o budista, estará siempre, prácticamente, por encima del poder de sus ciudadanos. El poder de los que controlan las situaciones en un país es tal, que no sólo dice a sus gobernados qué hacer y qué no hacer, qué lograr y qué no lograr, qué soñar y qué no soñar, sino también les da cuerda y los deja sentir cierta libertad, y luego se las jala y los retrae a la faldilla. Como perritos sacados a que caguen, pues. La máxima demostración de cómo los que las pueden controlan a sus súbditos, está perfectamente ejemplificada en la forma en que nos permiten, a nosotros los pobres, soñar con que tenemos una rebanadita de la pizza, una pizcacha del poder. Cuando, en realidad, no hay tal.

En todas las épocas han existido -más o menos elaborados, más o menos lógicamente estructurados- medios de información, y de comunicación. Y en todas las épocas ha existido una dicotomía elemental: los medios oficiales…, y los medios alternativos o rebeldes. Palomas mensajeras, radiodifusoras piratas, cantores de corridos en plazas públicas y cantinas, entre otros, han formado parte de esas vías de comunicación que surgen en el substrato como un contrapeso para liberar al pueblo de las condiciones opresivas del sistema político gobernante y de sus medios “oficiales” de enajenación.

El problema se presenta mayor que nunca cuando las características y propiedades de los nuevos medios de comunicación permiten pensar, y hacen creer, al ciudadano, estudiante, obrero, peatón, que son una posibilidad real de manifestarse, de expresarse y de tener verdaderos voz y voto, e influencia, para la defensa real de sus intereses y la transformación social a su favor. Con la aparición de Internet y las redes sociales, la algarabía de los peatones llegó al máximo, y nació en sus castigados corazoncitos la ilusión de que, por fin, los medios se habían vuelto democráticos, estaban ya al alcance y las manos del pueblo, y paparruchadas por el estilo. Que ni la historia del tal Santa Claus.

Las detenciones de Assange, el creador de wikileaks; de Kim Dotcom, de Megaupload; el cierre de múltiples sitios cuya finalidad era compartir libremente información y obras; la solicitud judicial de datos personales de twitteros cuyos tweets van en contra del sistema, y el cierre de cuentas como la de Anonymous, en Twitter México, nos demuestran claramente que no había por qué echar campanas al vuelo. Las mafias del poder contratan de manera creciente a expertos en informática, enamoran a competentes hackers con sumas millonarias y crean departamentos específicos para participar más, mucho más que activamente en la red, todo, con el fin de dejarnos en claro que la luna de miel se terminó. No más libertad, no más posibilidades de juicio crítico ni de protesta. A fin de cuentas Jobs, Dorseys, Gates, Zuckerbergs y similares, pasan rápido de ser elementos de la vanguardia y la alternancia, a multimillonarios de los 500 en Forbes, con muchos intereses que cuidar, puestos ya al servicio de los ricos y poderosos que parten el queso en un país, y en el mundo.

Como siempre, a lo largo del tiempo y de las luchas sociales, a los elementos contestatarios, rebeldes y subversivos del orden de explotación establecido, no les quedará más que buscar nuevos medios y actuar subrepticiamente en los ya existentes. Los incautos y tiernos twitteros que se exaltan sólo de sentir que tienen la posibilidad de decirle ssus verdades a Calderón, a Peña Nieto y a Salinas de Gortari, seguirán haciendo sus pataletitas y creando sus ocurrentes frases con la falsa seguridad de que están siendo escuchados y de que contribuyen al cambio pero, en realidad, sin efecto real alguno.

El poder, una vez más, y como siempre, vuelve a vencer.

El que una red social, por orden judicial deba proporcionar datos personales de un ladrón o un asesino, se justifica por sí solo. El que lo haga respecto a usuarios que pretenden ejercer su más mínimo derecho de expresión, es un absurdo ejercicio del fascismo. En una supuesta democracia todos deberíamos tener el derecho de expresar verbal y literalmente nuestras expresiones y críticas, sin temer a consecuencias que enajenaran nuestra libertad ni nuestras acciones y, mucho menos, nuestra integridad física. Ilegal no debería ser señalar a un gobierno sus correcciones e injusticias, ni citarse con otros ciudadanos para el ejercicio del elemental derecho a la manifestación de inconformidades; ilegal debería ser cerrar una cuenta de Twitter por ciertas opiniones ahí vertidas, o salirnos, como Apple, con que nosotros no compramos en realidad contenidos musicales, literarios, etc., sino únicamente el derecho a autorizarlos mientras vivamos. Ya los ciudadanos españoles han empezado a protestar activamente contra esa pendejada de la empresa de la manzanita, de venirnos a salir con que, al morir, los contenidos de nuestras adquisiciones (compras) regresan a ellos y no son un bien que podamos dejar a nuestros hijos y descendientes.

Ya decía yo que esa mordida en la manzana tenía algo que ver con el pecado mayor en su sentido más pleno: la explotación del hombre por el hombre.

Creer que la tan cacareada “democratización de los medios” es real, viene a ser como creer que este Diciembre, Santa Claus me traerá mi Lamborghini Aventador rojo brillante, con iPhone 5  y GPS de última generación, integrados.

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Nuevo CD de SERGIO ANDRADE “VIVIRÉ PARA AMARTE”

Portada y Link del CD VIVIRÉ PARA AMARTE, de SERGIO ANDRADE

Contraportada del CD VIVIRÉ PARA AMARTE, de SERGIO ANDRADE